Me pasé todo el colegio con hojas escondidas bajo el libro para dibujar mientras el profesor no miraba, aunque tampoco tenía mucho sentido porque cada espacio en blanco de los libros los llenaba de dibujos también.

Luego entré en La Comercial. ¿Por qué? Pues no lo sé, pero no pasó mucho hasta que me pasé a Bellas Artes y, finalmente, encontré mi camino en la ilustración en ESDIP en Madrid.

Ahora divido mi tiempo entre mi profesión y en CMYK Escuela de Ilustración Digital, la escuela que he abierto en Bilbao con mi socio y hermano Paul Caballero.